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jueves, 11 de junio de 2015

Hogar Comandante Aguado





 HOGAR COMANDATE AGUADO (Juan Carlos Navarro Castello)
El Comandante Aguado, como lo hemos conocido muchos, y aunque en aquellos días estaba sin terminar la obra, se empezó a llenar de huérfanos, abandonados y enfermos en el 19 de Marzo de 1891.
César Tomás Laguía, en el año 1965, en su libro “Origen de la Casa de Misericordia de la Ciudad de Teruel” nos hace una pequeña introducción:
La Casa de Beneficencia de Teruel o de Misericordia como se la llamó hasta mediados del siglo XIX, es, sin duda, una de las instituciones de carácter social más importantes que ha conocido la ciudad a lo largo de los siglos. Los servicios que ha prestado y presta a la ciudad y a la provincia son insustituibles y meritorios en sumo grado, pues acoge en su seno a tantos seres desgraciados que de otra suerte arrastrarían una vida miserable; atiende en sus hospitales a enfermos o heridos que necesitan los auxilios temporales o permanentes y a veces urgentes, en sus instalaciones sanitarias; educa a centenares de niños huérfanos o hijos de familias pobres que no pueden cuidarlos debidamente; pone al servicio de los acogidos una comunidad religiosa de Hijas de la Caridad cuya labor abnegada es bien conocida; ha dotado al establecimiento de competente cuerpo sanitario; procurada formación espiritual, intelectual y laboral por medio de celosos capellanes y maestros competentes, etc”.
César Tomás Laguía. IET, Diputación provincial de Teruel. 1965.

El día Martes 19 de Diciembre de 1876, en el diario “EL TUROLENSE”, Diario de avisos, noticias, anuncios é intereses materiales; encontramos esta crónica de la llegada del obispo Francisco de P. Moreno y su recibimiento oficial en el establecimiento de la casa de Misericordia, o Casa de Beneficencia, como le iban llamando en esos días. Respetaremos la ortografía del momento en el escrito:

“Anunciada para las cuatro de la tarde del Domingo la llegada del Ilmo. Señor Obispo de esta Diócesis, D. Francisco de P. Moreno, desde las tres, multitud de jentes de todas las clases de la sociedad, sobresaliendo en el número las mugeres, se dirigian ávidas por ver a tan dignísimo Prelado, al asilo de Beneficencia, sitio destinado de antemano, según costumbre, para hospedar hasta el dia de ayer ¿tan venerable Autoridad Eclesiástica. Una comisión del Municipio compuesta de los Sres. Tarrat Alcalde, Morales Teniente Alcalde y Hernández Secretario, salió á la venta de Caparrates, distante una hora de esta capital, á recibir á su Ilma. A las cuatro el toque de las campanas anunció su llegada á la Casa de Beneficencia provincial en donde le estaban aguardando. El Gobernador civil y el militar, el Presidente de la Diputación provincial, Comisión permanente y Secretario, el señor Juez de 1ª instancia y Promotor, Jefe Económico - Secretario del Gobernador civil y otros varios funcionarios que no recordamos; á la puerta del asilo se encontraba el resto del Ayuntamiento presidido por D. Dámaso Torán y en dos filas á derecha é izquierda los acogidos de ambos sexos.
Después de ser recibido el Ilmo. Señor Obispo por el municipio, salieron á su paso las hermanas de la caridad á besarle el anillo: En la meseta de la escalera, el Sr. Gobernador civil se adelantó á saludar al Prelado, el que precedido de los invitados al acto, llegó al salón que le estaba destinado; allí se le aproximó el Canónigo D. Pascual Perez dándole la bienvenida par su feliz llegada en nombre de el Cabildo Catedral, verificando lo mismo el Presvítero Sr. D. Domingo Fuertes en nombre del Clero parroquial; á los dos contesto el Sr. Obispo con suma naturalidad y modesta espresion, dándoles las gracias y encareciéndoles la necesidad que tenia de su concurso y oraciones para e i mejor desempeño de su delicada misión.
Despues de descansar un rato en que conversó con el Sr. Gobernador civil, paso al Salón destinado al refresco seguido de todos los convidados. En el sitio preferente ante una gran mesa abundante en botellas de licores de todas clases y adornada con ramilletes y fuentes de dulce, tomo asiento su Ilma, colocándose á sus lados los Sres. Gobernadores civil y militar y por su orden todas los demás autoridades y personas invitadas hasta el número próximamente de cincuenta.
Durante el refresco reinó gran animación entre los concurrentes, retirándose al poco tiempo su Ilma, á descansar y continuando los demás comensales hasta las seis y media.
No terminaremos esta ligera reseña, sin dar las más espresivas gracias al Ayuntamiento, por haberse dignado invitarnos á dicho acto”.

Al día siguiente se le recibió en la ciudad, ya en olor de multitudes y con unos ritos que no han perdurado y que otro día reviviremos en estas páginas.






















































2 comentarios:

  1. Hola Agustin, sabrias indicarme como solicitar permisos para visitarlo?

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  2. tremendos recuerdos me traen las fotografías,he jugado en esos patios miles de veces.

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