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lunes, 17 de agosto de 2015

Traida de aguas

Peña del Macho



LA TRAÍDA DE AGUAS A TERUEL EN EL SIGLO XVI
(Manuel Martín Gómez)

             El abastecimiento de aguas a la ciudad de Teruel ha sido, desde su nacimiento, un problema de difícil solución. Su elevada posición sobre el río Turia, la escasez de pozos en su interior y la carencia de manantiales hacía que el agua tuviera que ser acarreada por los aguadores desde las afueras y almacenada en tinajones y cubas. Esta necesidad de agua obligó a Pedro IV a ordenar la construcción de algunos aljibes en la ciudad. Más tarde, en 1537, el Concejo Turolense inicia el proyecto de la traída de aguas desde la Peña del Macho (manantial situado a unos kilómetros de la ciudad). Se comienzan las obras pero, en 1538, se paralizan por diversas razones durante más de diez años.

            En 1551 se retoma el proyecto y, con Pierres Vedel al frente, se hace llegar el sistema de conducción casi hasta la ciudad en 1552, dedicándose los años siguientes a la construcción del acueducto – viaducto de los Arcos. Luego empieza la distribución de las canalizaciones por la ciudad, llegando el agua a las primeras fuentes en 1558. Las posteriores ampliaciones y reparaciones hacen que la conclusión final de la traída se retrase hasta 1583, fecha en que se realiza una revisión completa de todo el trazado desde la Peña del Macho hasta los arbellones o desagües. Dadas las dimensiones y la larga ejecución del proyecto, Vedel no estuvo todo el tiempo al frente de la obra y en ella participaron otros maestros.

            “En este libro esta continuada la visita general, de la fuente, arcas, secretos y primores de la fabrica de la fuente de la Ciudad de Teruel con las visitas que dende en adelante se hara, la cual se continuo en el año del Nascimiento de Ntro. S. Xpto. de 1583 – y se fundaron en 1537”. Así comienza el documento, contenido en el “Libro Verde de Teruel”, folio 253, relativo a la traída de aguas a la ciudad de Teruel en el siglo XVI. Tras enumerar los regidores, escribanos y otros cargos, se da cuenta en el documento de que, contando con la colaboración de Juan de Alabés y Juan Fortún que han participado en los trabajos y conocen los detalles, “se haga memoria y particular notación de los d(ichos) secretos para que los venideros tengan entera noticia dello...”.

            Tomando como base este documento y las observaciones realizadas sobre el terreno, cabe afirmar que el recorrido del acueducto desde la Peña del Macho (manantial) hasta los Arcos (llegada del agua a la ciudad) se construyó por tramos; la mayoría de ellos oscilan entre los 300 y los 600 metros de longitud. El trazado se adapta casi siempre a la curva de nivel y la orografía del terreno era el factor que determinaba su tamaño.

            Cada tramo comenzaba con un arca principal de piedra labrada que servía para regular el caudal y controlar el agua en las labores de mantenimiento. Algunas de las arcas que se conservan tienen fuentes y abrevaderos adosados para uso de las personas y de los animales. Entre las arcas grandes había otras pequeñas o “secretas”.

            El agua que salía del arca discurría, en algunas zonas, por un canal de piedra y mortero que prácticamente ha desaparecido y solo en escasos lugares puede contemplarse algún resto primitivo. En otras zonas, se canalizaba a través de alcaduces.

            Cuando mantener el trazado siguiendo la curva de nivel presentaba grandes dificultades o era imposible, se construyeron minas y arquillos (las unas atravesaban lomas o collados y los otros barrancos o ramblas). No todas las construcciones existentes de este tipo existentes en el recorrido pertenecen al siglo XVI; algunas se realizaron en remodelaciones posteriores.

            Pierres Vedel solamente construyó la mina del manantial de la Peña del Macho y otra, de algo más de 200 metros, que servía para atravesar el collado que separa el Planizar de la rambla de las Ollerías. Los accesos de esta última han desaparecido aunque está perfectamente documentada.

            Los únicos arquillos originales son el de Santa Bárbara y el del camino de San Cristóbal, también conocido como del Carrel; ambos han sido reparados en varias ocasiones. De época posterior son los dos arquillos situados en el paraje de las Nogueras.

            El último gran obstáculo con que se encontraba el agua a su llegada a Teruel era el profundo barranco que delimitaba el núcleo principal de la ciudad por el nordeste. Este obstáculo se salvo gracias al genial acueducto y, a la vez, viaducto conocido como “Los Arcos”. Es, sin duda, la obra maestra de la arquitectura de Pierres Vedel y la estrella de todo el recorrido del agua. Su longitud es de 101 metros y su altura máxima de 26 metros. La característica que verdaderamente lo va a definir como obra singular es la combinación de sus dos funciones: acueducto y viaducto.

            Una vez atravesados los Arcos y salvado el último barranco, el agua llegaba al perímetro de la ciudad desembocando en el Torreón del Agua y, circulando por la muralla, descendía hasta el arca principal de distribución por la que penetraba en el interior de la zona urbana. A partir de ahí, se distribuyó inicialmente a doce fuentes con un sistema de canalización que circulaba por diferentes zonas de la ciudad.

            Pocos son los restos originales y visibles que se conservan de la obra realizada por Vedel en el interior de la ciudad aunque, posiblemente, el más significativo sea la fuente que encontramos en la Plaza de la Catedral, en la fachada de la Casa del Deán. Es una de las fuentes originales de Vedel pero no es la primitiva que allí existió pues estuvo colocada anteriormente en la calle de la Fuentebuena y, más tarde, junto a las escaleras del Arrabal, antes de ser trasladada a su actual emplazamiento y correspondía a una de las primeras ampliaciones realizadas en el siglo XVI fuera del perímetro amurallado.

            Cada una de las fuentes finalizaba en un arbellón o desagüe al que iba a parar el agua sobrante o “agua mala” (en ocasiones, algunas fuentes compartían el mismo arbellón) y finalmente se unían todos en la zona de la vega, utilizándose el agua sobrante para regar los huertos.  

       

















Mina manantial "Peña del Macho"


Puente "Rambla de las Nogueras"





"Alcaduces troncocónicos" (conducción original siglo XVI)




Puente Rambla Mansuetos




Arqueta (de control y decantación)



Mina del Collado








Arco de "Santa Bárbara"


La Fontana










Arco de "San Cristóbal" (Arquillo)










Los Arcos








Mina de Las Carnicerías












Nuestro agradecimiento a:
FERNANDO MAICAS SORIANO
MANUEL MARTIN GOMEZ


3 comentarios:

  1. Me ha encantado el artículo, y el conjunto de fotografías del recorrido!

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  2. Muy interesante.Un trabajo bien hecho y educativo.
    Enhorabuena.

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